Camino y siento tus pasos rasantes, te percibo, y a cada lugar a donde voy, siento que ahí estas.
Pongo atención en mis sentidos. Siento el crujir de las hojas secas, cuando tus pies apoyan, siento un zumbido en mis oídos que dan señal de tu respiración, y te busco desesperadamente detrás de los árboles y en la oscuridad.
Me siento a reposar frente al lago, busco respuestas. Siento que nos conocemos desde niños, pero nunca vi el brillo de tus ojos. Sé que a lo largo de estos veinte picos de años, me has perseguido.
Me pregunto, ¿Que buscas? , ¿Que quieres de mí? Quiero saber cuál es la curiosidad que te domina, qué te manipula.
A veces me siento acompañado, siento que la vida transcurre, pero vos fiel a tu ambición, ahí estas, a mi lado. Pero otras veces, siento deseos de soledad, y en esos momentos no sé cómo gritarte que necesito que me respetes. Tú insistes, porque algún motivo te abunda, y porque el capricho incesante de tu mente, lo indica así.
Te pienso constantemente, preocupado me pregunto:
¿Qué te ata a mi?, ¿porqué me acechas?
Eres única y dueña, pero aun así te sigues asomando a mis espaldas.
Recuéstate sobre el rocío del alba, respira, siente, despoja tus zapatos de tus pies y abre tus ojos. Siéntete tan libre como esas golondrinas que emigran sin equipajes, fija tus objetivos en el horizonte, siéntete útil, estrecha las manos, brinda tu alma, regala besos, imagina, sueña.
Eres parte de mí, porque así lo siento y así lo sientes tú.
Transcurrirán los hechos y a mi lado estarás, alzándome cuando mi alma se derrame por el piso, cuando mis lagrimas sean la única luz de aquella negra habitación.
Te siento única, comprensiva, cómplice y desesperanzada. Te siento magia que multiplica, te siento sombra de mis espaldas.



La noche era oscura en el barrio. Paisaje de grandes árboles, tupídos. Como así también de descampados y calles de tierra. Esas calles, no tenían ningún parentesco con las calles del año 2000, Que están específicamente señalizadas para la circulación, de autos, camionetas y otros transportes. Sino que era visto como un sendero capaz de separar zonas y comunidades. Allí, los niños solían formar largas filas, con sus ramas desnudas en las manos, a la espera de indescriptibles nubes de mariposas, que circulaban constantemente durante todo el día. Como así también la utilizaban para realizar juegos que se transformaban en aventuras benévolas. Aparecía el famoso juego de la bolita, y dentro de este, algunos preferían jugar al opi, otros al triangulito, y siempre había algunos q se inclinaban a jugarlo al modo de la caminata.
También se presentaban otros tipos de juegos, como la mancha, podía ser cadena, venenosa, araña. Eran tiempos en que el abanico de la elección solía ser muy amplio. Ni la lluvia impedía que la calle sea el escenario de semejante felicidad, porque siempre se encontraba algo nuevo para hacer, y que brindara inmensas satisfacciones.
Los niños repletos de barro jugaban en la zanja atrapando renacuajos; por decirlo dentro de un vocabulario formal, aunque ellos los llamaban y lo llamaran por siempre, sapitos con cola.
Cantidad de niños ante los ojos del día, actuando como niños, recorriendo cada rincón de la imaginación con la necesidad de sentirse satisfechos, de ser felices.
Aún reposa en mi memoria una secuencia que atrapó mi atención. Allí estaba uno de ellos, transitando la calle bajo el sol de mediodía.
Atento, con todos los sentidos en alerta y con su gomera lista para disparar. Fue en ese momento que descubrí su grado de libertad.
Sin ocupaciones, sin compromisos, ni horarios, teniendo la posibilidad de disparar con su onda hacia cualquier punto cardinal. Consciente de su hábitat, sabiendo que nada malo le podía suceder.
Estas calles que han sido testigos de cada pan y queso, y su posterior picadito, como así también del vuelo de los barriletes. Estas calles son las mismas que han visto a las niñas jugando a la rayuela, al elástico, a los caballitos de colores, y no sólo eso. Sino que son el agradecimiento de todos estos niños que hoy en día son hombres y mujeres.
No hubo daño alguno, de aquellas lluvias que mojaron todos sus cuerpos, jamás les surgió el instinto de correr por un paraguas. No.
Tampoco hizo daño, la tierra viajando sobre el viento, ni quedarse dormido en la choza, ni comer los caramelos de azúcar quemada elaborados por ellos mismos.
Libertad, sin conocer lo que es el prejuicio, jugar por jugar, ser tan libre como un ave.
Amar. Soñar por siempre.




Son las 6 am, mi cuerpo comienza actuar casi inconscientemente, colocando los sentidos en vigencia, comienzo a apreciar, el suicidio de innumerables gotas, que se extinguen contra el suelo de las veredas. Un nuevo día comienza para mí, en esta primavera.
Aunque…
Tengo la sensación de que antes de culminar mi reposo, estaba aconteciendo algo extraordinariamente bello.
Me detengo un instante sobre mi cama, pienso, intento ubicar
En mi memoria, este conjunto de sensaciones q ya no están, que se han desvanecido.
Me siento extraño, es como que me han robado algo muy valioso.
Algo de tristeza domina mis gestos, me han despojado de un don asombroso.
Descubro que la magia de las sombras habitó en mis cercanías, mientras yo dormía. Eso a los que muchos conocen como el reposo
De las mentes, pero yo les llamo sueños.
Recuerdo bandadas de palomas chapoteando sobre un charco, la lluvia mojaba sus plumajes. Se veían felices, en plena libertad.
Y a su vez, vi el amor, porque ahí estaba y yo lo vi.
Los arboles fuertes, soportando el peso del agua depositado en cada una de sus hojas, allí estaban, de pie e imponentes.
Las flores, como fotografías, con el brillo de la humedad, y la belleza de su perfección.
Vi un camino zigzagueante, un joven lo recorría lentamente, bajo la lluvia. Con Su cabeza, cubierta e inquieta, lo observó todo.
Fiel a su paso, caminó, caminó, hasta encontrar su lugar,
Y lo escogió.
Se acomodo en un tronco seco, junto a un sauce llorón.
La lluvia perduro, y lo azotó constantemente.
él sin protección. Sin nervios, sin urgencias, sin miedos,
Permaneció intacto.
No necesitó más que respirar, para que una colorida mariposa se deje apreciar, Volando en su dirección y se pose sobre su hombro.
Vi en su coqueteo expresiones lentas de libertad.
Él la miro fijo, y ella también lo hizo, se observaron sin piedad, y durante un tiempo determinado.
Hasta que en un preciso instante ella voló hacia el cielo gris, y en él desapareció.
El joven aun posado bajo la lluvia, la comprendió.

Vuelvo a la realidad, justo cuando el Reloj en mi muñeca indica que ha pasado el tiempo, Me acerco a la ventana de la habitación y empujo los postigos.
La lluvia incesante golpea sobre las capotas de los vehículos,
Y ante la ausencia del sol, miro el cielo gris. Porque conservo las esperanzas, Porqué aun te espero.

FIN.

Un Mundo Aparte

Se bajan las persianas, instantaneamente nos encontramos en un punto oscuro, de libertades , deseos, fantasias y satisfacciones. La manera de viajar a lo largo del espacio y del tiempo. Cierro los ojos y llego hasta lo magico y extraordinario. milagro de fuerza mayor una y unica llamada imaginacion.

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